¿Por Competencias?
 



El concepto de Educación por Competencias siendo ya de manejo casi que universal, no ha logrado circular por todos los espacios curriculares como es la pretensión de su esencia hacerlo. La resistencia a su direccionamiento desde la instituciones educativas, en algunos casos por las convicciones políticas de quienes las deben promover, cuyo argumento oscila entre la imposición de las políticas neoliberales y la profundización de la crisis mundial agudizada por los procesos de globalización en de la economía;  otros porque el concepto no ha sido lo suficientemente comprendido ni valorado en su gran potencial,  que en última instancia pretende,  que desde el ámbito escolar el estudiante tradicional se convierta en alumno de un maestro convencido de que puede lograr transformaciones sociales a partir de su actitud como tal. Pueden resumirse tales pretensiones en la orientación del alumnado en la realización y desarrollo personal a lo largo de la vida, inclusión y ciudadanía activa y, por último, aptitud para el empleo.

 Aún cuando en los espacios educativos se plantea que es fundamental el desarrollo de competencias en lógica, tecnología digital, comunicación tanto en lengua materna como en extranjera, en valores interpersonales y cívicos, en capacidades empresariales y expresión cultural, e incluso se comprenda perfectamente la intención en ello, se puede constatar mediante las discusiones actuales respecto al sistema de evaluación, donde en algunas de las cuales no solo se discute como debe desarrollarse el proceso, también como debe calificarse haciéndose énfasis en la parte instrumental del proceso y las políticas de promoción de acuerdo a resultados por áreas o asignaturas, se promueve al estudiante al siguiente grado si dejó de cumplir sus obligaciones en un número determinado de áreas o asignaturas, ello dependiendo del valor que se les otorgue estatutariamente.  

La gran dificultad, al parecer radica en que no se ha hallado o por lo menos si ya se ha descubierto no se le ha fortalecido su promoción, es el asunto de cómo conciliar el trabajo de áreas, asignaturas y docentes en torno a la suma de esfuerzos en una meta común, de ahí que los docentes sigan dictando clase, los estudiantes sigan perdiendo materias, los padres de familia sigan preocupados por las notas, las instituciones sigan preocupadas por la matrícula y el Estado siga preocupado por la cobertura y por la calidad en la educación, por implementar proyectos complementarios que terminan en las instituciones por tomarse como algo más con que cumplir. 

Luego de muchos ires y venires en el tema y el campo educativo, de escuchar de aquí y de allá, de reflexionar sobre el tema se puede concluir que si es necesario brindar a la niñez y la juventud de ahora otro tipo de educación, una que esté a su alcance físico y mental, social, económico y claro, emocional.   

Que sí existe la forma de unificar criterios institucionales al respecto, que sí existe la forma de orientar el trabajo en conjunto para alcanzar el objetivo, que sí se pueden involucrar en los procesos formativos de la Institución Educativa a padres de familia y comunidad en general, que solo se requiere un cambio de paradigma educativo, una conciliación personal del docente con su función y de su área de desempeño con el conocimiento y el saber; que se requiere afinar procesos que puedan arrojar información válida que permita orientar o re orientar los procesos de educación y formación del alumnado, que se requiere hasta la readecuación del aula de clase y cambiar la rígida distribución de su mobiliario, la supeditación de la mentalidad y perspectivas tanto de alumno como de padre de familia a los intereses de la institución y la implementación de los debidos mecanismos  de exigencia de cumplimiento de parte de la Comunidad Educativa a estos, los cuales están expresados en sus principios y su filosofía institucional.

 

La reflexión educativa y formativa, debe ser un proceso permanente en la mente del maestro y las organizaciones educativas para avanzar en sus prácticas y el desarrollo de su filosofía institucional, esa es la mejor alternativa del maestro.
El tema de la juventud y la familia. Contrasta con el concepto de educación y cobertura, cuando en el aspecto social y económico parece que el ingreso es preocupación mayor que el destino y proyecto de vida de niños y jovenes.

 
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